Un corazón sin fronteras

Así es el corazón de un Hermano. Libre de fronteras, amplio y abierto a darse a todos y en cualquier tarea.

Nuestra principal llamada es la ser hermanos de los niños, niñas y jóvenes del mundo, especialmente de aquellos más vulnerables. Es ahí donde todos nuestros valores cobran sentido.

Espíritu de familia

El sentimiento de fraternidad, de familia con todos no se limita a los muros de nuestra casa, sino que hacemos hogar allá donde estamos. Cercanos, presentes y entregados de todo corazón a quien entre en contacto con nosotros.

El corazón lleno de nombres

Al final de nuestra vida nos examinarán del amor. Cada encuentro es una oportunidad para vivir ese AMOR de Jesús.

Es así como nos llenamos de vivencias, de rostros y nombres.

Un corazón libre de amar al estilo de María es un corazón marista.

Una mirada a los orígenes: LA MODESTIA

La modestia nos permite poner al otro siempre en el centro de manera desinteresada y respetuosa. Siendo modestos, nos aceptamos como somos, completos y en evolución. Esto nos lanza a querer que otros sientan los mismo, ayudarles a brillar con su luz propia.

Del carácter modesto de Marcelino, nace su amor a los hermanos y a la misión. De él dijeron los primeros hermanos: “Una madre no tiene más ternura por sus hijos que la que tiene él por nosotros”